La gamificación gana terreno en la implicación de los equipos
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No ha pasado tanto desde los tiempos en los que la mayoría de los educadores eran de la opinión de que “la letra con sangre entra”. Pero ya entonces era bien sabido que, con un poco de azúcar,  hasta las píldoras amargas se pueden hacer placenteras, y es este último razonamiento el que está detrás del éxito de la “gamificación”. Una técnica que, como nos recuerda un reciente artículo de foromarketing, es la aplicación de “mecánicas y diseños propios de los juegos a otros sectores”.

 La gamificación tiene la virtud de hacer que nuestro público objetivo, ya sean clientes o equipos internos, se entusiasme con la actividad propuesta por la marca, ya se trate de aprender a manejar una web de banca, dominar un idioma o cualquier otra “píldora” especialmente difícil de tragar. La combinación de retos, competición, recompensas y una estética atractiva, garantizan el éxito de los programas apoyados en el aspecto más lúdico del aprendizaje y la motivación.

 Las plataformas digitales desarrolladas por Grupo SIM permiten usar la gamificación de forma especialmente eficaz para dirigirse a las redes de distribución y posventa. Por ejemplo, El Reto OnStar consiguió que los consultores de ventas de la red Opel se familiarizasen con los argumentos de venta del asistente personal de la marca. Por su parte, el SEATisfaction Mundial 2018, introdujo minijuegos online que sumergían a los equipos de SEAT en el ambiente futbolístico del pasado campeonato del mundo. Desde un punto de vista de la gestión de equipos, estos ejemplos de gamificación no solo consiguieron sus objetivos de formación, sino que además incrementaron de manera notable el engagement y la interacción de los equipos con la marca.

 Con estos resultados, sin duda, la gamificación ocupará cada vez más un lugar clave en nuestra “caja de herramientas” de marketing de canal.

 


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